Dic´15
 
   
     
 

Egresado de la Pueyrredón, docente del IUNA, Alejandro Thornton propone una obra que se articula en el cruce de lenguajes. Pictórico, gráfico, poético. Habitado por una obsesión que evoluciona a través de diferentes soportes: la letra A está presente a lo largo de toda la obra. A de Alejandro, de Arte, de América. A de primera letra. Se trata de una exploración estética que se despliega en múltiples niveles, y cuyos resultados no siempre son lo que el ojo espera. Tramas que van variando según la iluminación. Colores que se vienen más adelante según la luz y letras que dejan de ser letras, como si el arte tuviera la capacidad de desnudar la cotidianeidad de ciertos símbolos, para convertirlos en otra cosa

 
 

¿Cómo comenzaste con la letra A?
Bueno me gusta mucho la forma de la letra A, es la primera del alfabeto y la que más se usa en castellano, pero sobre todo me gustó la forma. Eso de ser tan recta en imprenta y un garabato en manuscrito. Así empecé a trabajar con la imagen del texto, la visualidad de la forma escrita.
Eso me relacionó con la poesía visual, hace unos años, y después pude unir ese trabajo con lo que venía haciendo en pintura. A partir de mezclar esos dos mundos comencé con esta serie de firuletes con los que trabajo cuestiones del color. Jugar con la letra al punto de que ya no se vea como una forma gráfica.

¿Cómo elegís los colores?
Es un poco lo que me surge, un poco influencia de algo que vi en la calle, en la tele, en una revista. Y también trato de buscar combinaciones que no me gusten. Desde el punto de vista tradicional. Busco hacer paletas que hagan un poco más de ruido

¿Cómo llegaste a la obra que estás haciendo ahora?
El año pasado hice una residencia en Kansas, EEUU. Estuve un mes trabajando allá. Tenía un mes para trabajar y una muestra para hacer allá. Me llevé un pequeño chablón con una A y empecé a combinarlas. Es algo en lo que trabajo ahora. El espacio entre las letras. La espacialidad de la letra. No sé bien para dónde va. La combinación de las letras con el paisaje. Tiene que ver con un lenguaje más visual que literario. Tiene otra reglas que se pueden reinventar. No como el lenguaje escrito.

¿Quiénes son tus referentes?
Hay muchos artistas que me gustan. Tienen más o menos que ver con lo que yo hago. Pero Juan Carlos Romero. Me interesa mucho su forma de hacer arte, de pensar el arte. Más para el lado conceptual. Pero son muchos los artistas que me interesan. En pintura me interesan los artistas que trabajan el color, Tulio de Sagastizábal.

¿Te gusta cocinar?
Sí, me gusta mucho. Me cuesta encontrar el tiempo, pero me gusta. En general me gusta hacer una carne con algo. Una salsa. Especias.

¿Cómo te definirías como artista?
Es difícil. Pero me definiría como un tipo muy inquieto que trata de entender un poco el mundo.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Jul´15
 
   
     
 

Egresada de la Pueyrredón, discípula de Carolina Antoniadis y Tulio de Sagastizábal, Leila Tschopp es artista y docente. Sus proyectos surgen de una profunda investigación, a la vez personal y erudita, acerca del espacio en la pintura. El espacio no sólo como objeto de representación sino también como idea y acontecimiento. Sus obras casi siempre trascienden los límites del lienzo y buscan la conformación de un todo con la muestra en la que se inscriben. Colores plenos, líneas rectas, perspectivas que se superponen. El espacio como abstracción, el equilibrio y el movimiento, son algunas de las constantes que pueden observarse en esta obra, a la vez sólida e intrigante. Explora la geometría, la abstracción y la historia del intento de la pintura por representar el espacio. Obras que refieren y citan a otras obras. La idea del paisaje, el coqueteo entre la abstracción y la figuración como representación sintética. Una pintura más bien plana y limpia, que juega con la superposición de imágenes, el movimiento, el equilibrio y la tensión.

 
 

¿Cómo comenzaste?
Cuando terminé la secundaria comencé Comunicación Social en la UBA y al finalizar el CBC empecé, en simultáneo, el taller con Carolina Antoniadis. Fue azaroso,
yo quería ser escritora, no tenía relación con las artes visuales. De algún modo me dieron ganas de empezar a pintar. Al segundo año, Caro me sugirió que empezara
la Pueyrredón y lo hice. Al cabo de unos años dejé la carrera de Comunicación, pero me sirvió mucho para tener una disciplina de estudio y el hábito de la investigación. Fue como descubrir un mundo, ir a ver muestras. Esa voracidad, esa curiosidad de ver todo y conocer todo. Hacía cursos en el Rojas, ciclos de cine en el San Martín, todas esas cosas. Fue como si se hubiera destapado un universo. Después empecé como asistente de Carolina, con quien ya tenía una relación, y también ayudaba a otros artistas. Y luego comencé a dar clases, como ayudante en la Pueyrredón y en otras experiencias individuales y al mismo tiempo empecé el taller de análisis de obra con Tulio de Sagastizabal, que fue mi segundo maestro. Vi en Tulio un modelo de artista y docente. Es uno de los mejores docentes de Buenos Aires, busca otorgar herramientas para pensar individual y libremente, que es lo mejor que se puede hacer por el otro.

¿Cómo llegás a esta obra?
Fué bastante progresivo, siempre tuve interés en la pintura de sistema, siempre fui más bien reflexiva con mi trabajo. Se convirtió en un método de trabajo y se volvió más sistemático. Sigo con ciertos intereses que se mantuvieron a lo largo de toda
la obra, relacionados con el espacio, con la representación del espacio en la pintura, lo que implica el espacio para la pintura. Empecé a trabajar con pinturas murales y empezaron a salir a la tridimensión. El riesgo que corro todo el tiempo es que la instalación se desarticule, que las partes sean demasiado autónomas y sea un esfuerzo muy grande unir y armar sentido. Tengo muy en cuenta al espectador.
Es un espectador abstracto que me invento yo y me ayuda a terminar de cerrar ese diagrama coreográfico que propongo entre las distintas piezas. El movimiento de una pieza a otra es parte de lo que estoy proponiendo. Que la muestra funcione como una propuesta, un evento, algo que sucede en ese tiempo y lugar.

¿Qué leés?
Leo mucho, literatura, me gustan mucho los textos autobiográficos. Mario Levrero,
La novela luminosa, es algo reciente que descubrí y fue como conocer a un amigo; pone mucho de su vida cotidiana y sus reflexiones sobre la práctica de la escritura. Me interesan los textos que hablan sobre el proceso creativo; saber cómo otros se enfrentan con los problemas, cómo resuelven sus procesos creativos. También leo bastante teoría en relación a la pintura. Me gustan mucho los textos de artistas sobre su práctica. Me parece algo fundamental. En el taller instauré los sábados de lectura: Una vez por mes, hacemos una puesta en común de un texto. Empezamos con Deleuze, el concepto de diagrama. Es mi manera de incentivarlos a leer.

¿Qué música escuchás?
No escucho tanta música. Tengo un gusto ecléctico. Me gusta el Rock de los 70.
Soy bastante obsesiva. Si algo me gusta escucho eso. Rock, Hip Hop. Y algunas cosas de música de la adolescencia. No soy tan musical. Es raro que ponga música para trabajar. Sí escucho mucha radio, tengo 3 o 4 radios AM que voy escuchando. Me gusta mucho bailar pero en el taller no escucho mucha música.

¿Cocinás?
No me engancho tanto cocinando. A veces muy esporádicamente me da ganas de hacer algo, tipo una torta o algo para mis amigos, cosas muy sencillas. Me gusta condimentar pero la verdad no tengo una predisposición por la cocina.

¿Cómo te definirías como artista?
Es difícil definirse cuando uno es tan cambiante. Si algo característico es que soy
una artista persistente. Trabajo muy insistentemente. Por un lado algo muy laborioso, seguir seguir, a pesar de las condiciones, seguir trabajando. Por otro lado, el haber encontrado cosas que tienen que ver conmigo, con mi vida, mi reflexión sobre mí misma y el mundo e ir por ahí, en una búsqueda bastante concentrada. No soy una artista dispersa.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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May´15
 
   
     
 

Irreverente, original, vanguardista en todos los sentidos, Benito Laren comenzó a hacer arte en los 80, y supo conservar la impronta pop, de la que nos ofrece una visión muy personal. Del humor al desafío intelectual. Hasta el punto de convertirse en su propia obra, el personaje de Benito Laren no se deja decodificar a simple vista. El detalle, el absurdo, la ironía, son algunas de las obsesiones que recorren esta obra que de por sí es brillante, colorida, alegremente consciente de cierto bizarro inherente al mundo del arte.

 
 

¿Cómo comenzaste?
Yo soy técnico químico Estuve 8 años en una fábrica. En los ratos libres yo dibujaba y tenía que hacer los cuadritos del tamaño de un bolsillo porque nos revisaban. Dejé la fábrica para dedicarme a esto. Antes me dediqué dos años al tenis. Era el peor de todos. Salí número uno cuando publicaron el ranquin al revés. Después dejé. En la primaria hacía dibujitos, en la secundario conjuntos musicales. Me recibí en el 83. Me creía Ray Bradbury, me había comprado una máquina y escribía todo el día. En esa época yo no comía carne, era vegetariano porque quería desarrollar mis facultades mentales y lo que desarrollé fue una tremenda anemia. Después dejé de escribir y me dediqué a pintar. Expuse en el 92 en el Rojas y de ahí me fui a Nueva York y estuve un año allá.
Desde el primer momento que empecé a pintar en el 85 quería hacer cosas distintas, buscaba pinturas distintas. Donde yo compraba las cosas había un chico que ponía pintura para tela sobre un espejo, pero le quedaba opaco, entonces yo tuve la idea de poner un vidrio y el espejo atrás. Lo bauticé "cuadrejo". Y a todo el movimiento "Pop OH art" porque cuando venían las tías decían oh, oh.

¿Cómo se te ocurre tu obra?
Yo pienso todo el tiempo. Pero no sé de dónde viene porque si no anoto se me va. Como que no es algo mío. Viene y se va. Voy a las ferias de antigüedades y busco prendedores, marcos y estampitas. Después los selecciono por tema.

¿Te gusta cocinar?
No para nada, como cosas hervidas, me estoy cuidando mucho, estoy con un médico chino.

¿Qué leés?
Yo leo a Borges y la revista Semanario. No, mentira (rie). Cuando leía, leía temas espirituales, hace muchísimo. Cuando estaba escribiendo, sí, leía a Becker y esas cosas. Me gustaba todo lo que era en rima. Saqué un libro con las cosas que escribía en la escuela.

¿Sos famoso?
No soy famoso. Sacando al mundo del arte son muy pocas las personas que me conocen.

¿Cómo te definirías como artista?
Soy multipatético. Puedo hacer cualquier cosa.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Dic´14
 
   
     
 

Paola Vega es pintora y Licenciada en Historia. Hizo clínicas intesivas en Bahía Blanca con Gumier Maier, Marina De Caro, y Diana Aisenberg. En Buenos Aires, estudió con Pablo Siquier y con Tulio De Sagastizábal. Fue seleccionada para participar de los talleres: "Antiproyecto" de Diego Bianchi (2009) y "Excursiones" de Marcelo Pombo (2010) en la Universidad Torcuato Di Tella. En el 2011 fue seleccionada para ser parte del Programa de Artistas de la Universidad Torcuato Di Tella, con la dirección de Jorge Macchi. En el año 2014, trabajó como asistente de Marcelo Pombo en el curso “Cómo construir un Museo al costado de la ruta”, en la Universidad Torcuato Di Tella.

A lo largo de toda su obra Paola Vega se interesó por las instancias de visualidad de la Pintura. Aquellos aspectos en cuanto que la Pintura comienza a ser y dejarse ser. Este interés, ha tomado diversos modos de materialización en su obra. Por un lado su investigación estuvo dada por el trabajo mismo con los materiales pictóricos, en su quehacer, la pintura mirándose a sí misma, del marco hacia adentro. Investigó, también, acerca de las diferentes presentaciones, montajes de las mismas, y esto se ha materializado en pinturas al óleo sobre bastidor de gran formato, y en diversas situaciones de montaje que citan a otros realizados en Museos y en diferentes salas de exhibición. Por otro lado, ha trabajado en la realización de un archivo histórico, en el cual fijó su atención primordialmente, en imágenes de talleres de artistas, en los contextos que los circundan, como así también en imágenes de diversas situaciones en las cuales se encuentran las pinturas y que no son parte de la “historia oficial”, tales como las situaciones previas al montaje, las situaciones de montaje mismas, momentos de restauración, etc. Este modo ha tomado la forma de series subidas a internet, como así también en series de diapositivas para formato expositivo.

 
 

¿Como llegaste a estas obras?
Mi última serie, que comienza a ser más visible, aproximadamente, en el año 2012, es la síntesis de todo el trabajo de años anteriores, ya sea el trabajo material como el intelectual. Son el fruto de un largo proceso en el cual, en principio, enamorada de la pintura, fui trabajando en ella literalmente, aprendiendo a pintar, reflexionando sobre ello, pintando. Exploré diversos formatos y técnicas, soy muy curiosa, me gusta saber sobre los procesos. Son pinturas de gran formato, óleos, y voy modificando la paleta a partir de obras que voy mirando y usando como referentes. Cuando estaba haciendo la serie que mostré en la galería Abate, en el año 2013, estaba mirando mucho a las pinturas se Yente, de allí esa paleta apastelada, también tiene algún lazo con las pinturas impresionistas. Me gusta pensar en una “metapintura”, un atravesamiento de la Historia. Si bien son pinturas plagadas de citas históricas, sin embargo, no resultan densas o pesadas, sino que para mí tienen tienen un nuevo aire, son espaciales y te transportan a partir de la contemplación a un nuevo momento.
Y algo más que aparece en las últimas obras, y que de algún modo siento que tenía “guardado”, y es aquello que tiene que ver con mi interés acerca Pintura, de su Historia, de sus protagonistas, y especialmente de la Historia NO oficial, la que no aparece en los libros, la que no nos la enseñan. Y que por supuesto, tiene una relación directa con mi formación académica. Así que hace ya unos cuatro años, que fui formando un archivo de imágenes de artistas en sus lugares de trabajo, en situaciones domésticas, también de diversos sistemas de montaje, o en momentos donde la Pintura no es exhibida: antes de ser expuesta, luego de haberlo sido, subastas, depósitos, etc. Del archivo de artistas, me preocupé, especialmente en buscar imágenes de mujeres, de diversas épocas, que me resultaron las más difíciles de conseguir, muchas de ellas hoy son poco recordadas o directamente desconocidas. En la muestra “El teatro de la Pintura” que se exhibe actualmente en el MAMBA, hasta fines de Febrero del año 2015, estoy mostrando justamente, en formato diapositiva, una serie de imágenes de mujeres artistas argentinas, la mayoría históricas. Imágenes que recopilé de archivos privados, en su mayor parte inéditas.

¿Quiénes son tus referentes?
Tengo referentes diversos y voy mutando todo el tiempo, Helen Frankenthaler, Mark Rothko, Morris Louis, Katharina Grosse, Mario García Torres, Yente, Lidy Prati, Alicia Penalba, Raquel Forner, Marcelo Pombo, Karina Peisajovich..

¿Y cómo sigue tu obra?
Básicamente, pintando e investigando, tengo varios proyectos para el 2015 que me tienen muy entusiasmada.

¿Cómo fue hacer la muestra pintorAs?
PintorAs es un proyecto que comienza en noviembre 2008, que trabajamos en su gestión en el 2009 y que explotó en el 2010. Con Adriana Minoliti convocamos a un grupo de mujeres pintoras argentinas, desde los 90 hasta ese momento, que nos parecían referentes. Fue un recorte caprichoso. Pensamos en que era una muestra que nos gustaría hacer y participar, y que era bueno tomar la iniciativa y no esperar a que nos llamen o se le ocurra a otro hacerla para convocarnos. Tomamos en cuenta como antecedente la muestra Juego de Damas, que se realizó en los 90. En el 2010 inauguramos en el MACRO de Rosario, y gracias a la iniciativa de Carla Bertone nos presentamos a un premio de la Fundación Andreani para proyectos autogestionados por artistas, ganamos!!! Y nuestro proyecto itineró por Salta, Santa Fe, Corrientes, Mar del Plata, Olavarría, y finalmente Buenos Aires, en el Centro Cultural Borges, gracias a la iniciativa de Verónica Di Toro. También fue pasando eso, nosotras convocamos a las artistas, pero se formó un grupo, con lo cual, todas trabajamos y participamos de diversas maneras, y las decisiones se toman a nivel grupal ya sea en reuniones presenciales, como por medio de un mail que tenemos. Pasó también que algunas pintoras viven en el exterior y gestionaron en sus lugares que expongamos allí, por ejemplo María Ibañez Lago gestionó para que mostremos en París en el 2012, y Valeria Maculán gestionó y curó la muestra que se realizó en Madrid y en otros sitios de España. Cabe destacar que en casi todos los destinos, tratamos de realizar actividades con la comunidad, ya sea como visitas, o como talleres, siempre alguna de nosotras viajó acompañando la muestra. También publicamos un fanzine en el año 2012 y tenemos en vista una nueva edición.

¿Cómo es un típico día tuyo, sos metódica?
Sí, soy bastante metódica, tengo muchas actividades así que lo primordial es organizarme, la agenda es mi mejor aliada. Trabajo como docente de historia, y realizo diversas actividades, también doy un taller de pintura. Tengo momentos en los cuales voy a mi estudio con mucha frecuencia, por lo general tiene que ver con un plan de trabajo con un objetivo y un tiempo determinado, y tengo otros momentos en los cuales puedo estar un tiempo sin pintar y sin ir al taller, pero siempre estoy investigando, leyendo, buscando información, etc.
En un momento me planteé si tenía que pintar todos los días, estar una cantidad de horas en el taller o no, caí en la cuenta que es algo que está sobrevalorado, y que me parece un cliché. Me dí cuenta que el trabajo de mi obra muchas veces es específicamente de taller, y otras no, que tiene un campo de acción más amplio, y que en el momento en que tomo un pincel y pinto, esa acción está cargada de muchas otras previas. .

¿Qué leés?
Estoy leyendo el libro de Bioy Casares sobre sus encuentros con Borges. El libro se llama Borges. Es un diario de las conversaciones y encuentros que tuvo con él. Eran amigos y se veían muy seguido. Cuando Borges se iba Bioy anotaba todo lo que habían hablado. Y hay conversaciones de alto nivel cultural y también otros momentos más banales. Me gusta también, la literatura y la poesía argentina contemporánea. Me encantó un libro que leí de Carlos Godoy que se llama Can Solar, después El nervio óptico de María Gainza que es uno de mis favoritos, la recopilación de poemas de Marina Mariasch que editó Blatt&Ríos, y hace poco me compré Artforum de César Aira.

¿Te gusta cocinar?
Mmmmm, más o menos, soy bastante vaga para eso y siento que no soy buena cocinera.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Nov´14
 
   
     
 

Marcelo Gutman es artista, docente e investigador de Arte Moderno y Contemporáneo y curador. Su obra se pone en diálogo con la historia del arte y es producto de un exhaustivo trabajo de investigación previa, cuyas profundidades no se dejan agotar en la primera mirada.
Entre la apropiación, la cita, la sinestesia y la ironía, el arte de Gutman busca poner en movimiento las distintas fuerzas que atraviesan a la producción estética, entendiéndola como un ejercicio crítico, sobre las distintas tradiciones que la nutren.
Un pentagrama atravesado de colores. Un marco recortado. La erudición como punto de partida imprescindible, el reconocimiento de las condiciones concretas de producción y la permanente búsqueda del salto abismal, son algunas de las coordenadas que nos permiten acercarnos a esta obra, que se postula como inteligente, irónica, abstracta y conceptual..

 
 

¿Como comenzaste?
Siempre fui autodidacta. Cursé algunas materias en el IUNA pero lo abandoné porque me aburría. Siendo más joven investigué para Mario Gradowczyk, que fue el mayor especialista en Argentina de la abstracción tanto nacional como internacional y de la obra de Torres García y de Xul Solar en particular; también fue el primero que me invitó a mostrar mis trabajos en una muestra colectiva realizada en el CCEBA en el 2005: “Arte Abstracto (Hoy): Fragilidad + Resiliencia”. Unos años atrás fui seleccionado para el premio del Banco Ciudad, que fue expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes. El año pasado exhibí mis últimos trabajos en la muestra “Diálogo de musas. Artes Visuales y música”, curada por Dra. en Musicología Cintia Cristiá y realizada en la Fundación OSDE de Rosario. .

¿Como llegaste a esta obra?
Esta obra es una apropiación del primer marco recortado realizado por Tomás Maldonado, obra que él consideró como “de taller”, ni siquiera un boceto, incluso no permitió que se exhiba en la retrospectiva realizada en el MNBA en el 2007. A partir del libro sobre el artista escrito e investigado por Laura Scott, la descubro por primera vez. Lo que hice fue tomar los colores que había utilizado en la mayoría de sus obras Lily Prati, su compañera de vanguardia y esposa durante muchos años, por eso el título es “Just married again“ (Recién casados… de nuevo). De esta manera los vuelvo a unir, utilizando la forma de Maldonado y los colores de Prati. Al darle este giro le doy “artisticidad” a algo que no lo tenía. Reconstruí el tamaño exacto de la obra original. Siempre que hago una cita o apropiación hay mucha investigación atrás.
Ahora estoy dejando un poco esa temática para continuar con la relación entre los colores y la música. Sigo con la abstracción pero con obras originales propias.
Hay toda una corriente que se denomina Música Visual; en el 2005 hubo tres grandes exposiciones dedicadas a esto, “Kandinsky y sus contemporáneos“, “Visual Music” y “Colores y sonidos“, esta última producida por el Pompidou. Hace tiempo que investigo la tabla sinestésica de Alexander Scriabin, músico de vanguardia ruso que fue el primero en hacer una escala completa y estudió la relación “exacta” entre los colores y la música.
Mondrian dijo “con lo mínimo hacer lo máximo”, todavía los colores y formas básicas no están agotadas para ser utilizadas creativamente. Últimamente estoy trabajando en bocetos algo que denominé “surround paintings”, pinturas abstractas, cuya imagen está formada por sistemas que utilizo partiendo del azar; del Sistema Braile, por ejemplo, de los cuadrados mágicos, que utilizaban hace quinientos años los chinos y a estos los pongo a jugar con la relación entre los colores y la música. Una pintura surround está trabajada delante, atrás y en los cantos, y en vez de colgarse en la pared se cuelga del techo. Me gusta el concepto de surround, por el sonido envolvente, y porque el espectador debe rodear la pintura para observarla en su totalidad.
Como Duchamp, también soy de trabajar poco en la obra en sí, pero trabajo mucho hasta llegar a ella. Leo mucho, escribo sobre el proceso, hago el boceto, la obra en miniatura, etc. Para lograr una nueva mirada me aseguro que nadie lo haya hecho antes.
Teniendo en cuenta que parte de mi obra está relacionada con la cita y apropiación, necesito estar seguro de que esto que va a ser totalmente mío.

¿Cuáles son tus referentes?
Principalmente la vanguardia rusa, Duchamp, Johnn Cage, la estética del azar y por supuesto nuestra vanguardia abstracta, también la Bauhaus y la ULM. Considero es una modernidad contemporánea y que es muy importante que el espectador la aprenda y comprenda.

¿Cómo es un día de tu vida?
Me levanto entre las 4 y 5 de la mañana todos los días, desde el primer año del secundario, por supuesto me acuesto temprano, si te fijas en mi Facebook, mis posteos son en esa hora tan temprana. Me interesa mucho la madrugada, soy más diurno que nocturno y nunca duermo siesta. Utilizo mi Facebook como un blog. Mi día empieza ahí. Me pasaron muchas cosas interesantes gracias a Facebook. Dedico el resto de las mañanas a mis padres. Y las tardes son para los distintos encuentros y cursos que dicto.

¿Qué leés?
Leo de todo. Dejé la literatura para dedicarme exclusivamente a los libros de arte.
Leo mucho ensayo. Tengo una biblioteca que deber tener unas 6000 publicaciones, entre libros, catálogos, documentos diversos,  que fui solicitando a las mejores instituciones de arte del planeta. Todo lo que puedo lo reseño. Soy un fetichista de los catálogos de arte porque son ediciones limitadas que con el tiempo se vuelven valiosas por distintos motivos. A veces tengo que vender lo que tengo repetido porque ya no tengo espacio .

¿Qué música escuchás?
Me interesa mucho el arte sonoro, que no es exactamente música y me gusta encontrar y rescatar temas de los 60: Cass Elliot, Nico, Portishead, Sarah Vaughan, son discos que me acompañaron desde siempre.

¿Te gusta cocinar?
No, puedo hacer cosas muy básicas pero no, no sé cocinar.

¿Cómo te definirías como artista?
Diría que soy un artista visual con un espíritu curioso. Busco todo el tiempo..

 
     
   
     
     
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Oct´14
 
   
     
 

Juliana Ceci nació en La Plata en 1979. Estudió en la Pueyrredón. Participó del colectivo La Mudadora. Hizo taller y clínicas con Diana Aisenberg. Enseñó y trabajó en Belleza y Felicidad Fiorito entre el 2006 y el 2013. Colabora en el taller de Tulio de Sagastizábal y da clases para mayores con discapacidad. En febrero de 2014 inauguró Vanitas, en Galería Ruby, la muestra que la consagra como una artista de relevancia insoslayable. Entre la naturaleza muerta y la instalación, la obra de Ceci nos pone ante una realidad, que sin ser del todo extraña, no termina de encajar en sí misma, produciendo un efecto que por momentos resulta vagamente cómico y por momentos revelador. Una calandria hiperrealista dibujada a lápiz sobre un papel de 1.75 x 1.75 metros, una orquídea igual. Unos juegos de te bizarro y un bosque de cerámica esmaltada. Una obra que nos invita a preguntarnos por los límites de la representación y reflexiona sobre la posibilidad de ser realistas, pero fieles a una realidad alternativa, mágica y misteriosa, acorde a nuestras propias obsesiones.

 
 

¿Como llegaste a esta obra?
Para mí todo empieza con el dibujo. Con el dibujo mural me empecé a expandir hacia el espacio y a trabajar la idea de instalación. Pero el dibujo es el eje de toda mi producción. Y me inquieta ver cómo del dibujo se puede pasar al espacio. Llegar a una instalación y volver al dibujo. Me interesa mucho la obra de otros artistas cuando ocurre eso y que es algo que viene de hace mucho tiempo. Yo siempre dibujé sobre cuadernos. Tengo muchos cuadernos de bocetos, siempre llevaba un cuaderno para dibujar. Antes yo dibujaba consciente de que era un cuaderno y por ahí no me animaba a arrancar una hoja, tenía una relación como sagrada con el cuaderno. Y se me iban armando como relatos que iban apareciendo. Y entre estos cuadernos aparecieron los primeros bocetos de estas piezas. Entonces mi preocupación fue cómo mostrar los cuadernos de manera que se respete lo que yo percibía. Cuando pasé al formato grande me fue dando esa sensación de intervenir un espacio.

¿Cuáles son tus referentes?
Tengo muchos referentes. No tengo una idea cerrada de lo que es el arte. Siempre me estoy preguntando qué es hasta donde llega cuales son su límites. He trabajado con grupos interdisciplinarios como la mudadora, grupos de gente que sale a la calle a hacer arte, obras más relacionales. Y también tengo mi producción de taller. Tanta apertura me genera contradicciones. Hay muchos dibujantes que me interesan muchísimo y me encantan sus obras. Duchamp decía que el artes es como un gran chiste entre hombres de distintas épocas
que ocurre atravesando las generaciones como atravesando el tiempo. es algo que necesita del otro, se arman pequeñas tribus, uno se apoya en los otros, y están los que no se apoyan en nadie, se mandan solos en su estudio y vos decís guau. algunos logran engañar, en realidad están acompañados de toda una corriente cultural.

¿Cuáles son tus sueños?
Mis sueños tienen que ver con realizar obra. Ahora estoy como descubriendo esto del tamaño. Quiero dibujar algo muy grande. Y quiero explorar la posibilidad de hacer algo a nivel diseño de producto.

¿Qué leés?
Estoy leyendo como 4 libros. Uno de Performance, teoría y prácticas interculturales, de Richard Schechner, es de los Libros del Rojas. Uno de Henry Miller, que lo tengo desde los 15 años, y ahora lo quiero terminar. Y estoy leyendo uno de Levi Strauss, El pensamiento salvaje.

¿Con qué música trabajas?
La música me condiciona más que la literatura, es fatal. Ahora estoy escuchando mucho Paul Green; redescubrí el soul negro de los 60 y 70. Me gusta mucho el minimalismo en música, me gusta el jazz. Me gusta Sakamoto. Después me gusta mucho la música brasilera contemporánea. Me cuesta ser local, tiendo a intelectualizar e irme a lugares donde la forma es más abstracta, me cuesta lo cotidiano. Me gusta sí la música de películas. La de Amelie. El tango electrónico y la música africana.

¿Te gusta cocinar?
Sí pero soy una cocinera práctica, lo hago en función de optimizar el tiempo. Voy al Mercado Central, traigo 4 kg de choclo, los hiervo, me traigo la sopa de choclo en un taper, todo muy calculado. Lavo la fruta, queda en la heladera lista para agarrar y llevar. No soy una cocinera exótica, soy una cocinera práctica. Te resuelvo, en dos minutos, una comida sana.

 
     
   
     
     
 

 
     
     
   
     
     
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Sep´14
 
   
     
 

Mónica Van Asperen estudió Música el Conservatorio Manuel De Falla, Diseño Gráfico en la UBA, y estudió, además, Pintura y Escenografía. Durante los 90 se destacó en el diseño de moda y comenzó a explorar el arte desde lo textil. Participó de muestras colectivas, hasta que obtuvo la beca Kuitca y pudo realizar su primera muestra individual.

A partir de entonces la exploración de Van Asperen se expande hacia una comprensión de las propiedades espaciales y sonoras de los distintos objetos y materiales. Telas, maderas, metales y vidrio, atravesados de luz, se esparcen y reagrupan en distintas situaciones cromáticas y al mismo tiempo se dejan formular como entidades independientes del espacio en el que habitan, como si de esa manera pudieran revelar mejor sus propiedades intrínsecas. La obra de Van Asperen busca recorrer, capturar, y por momentos poner en duda, las distintas formas en que la energía se expresa en la
materia que nos rodea.

Volúmenes, espacios, formas y texturas. Van Asperen explora todos los elementos de su cotidianeidad y los extrapola hacia otra cosa. Los sintetiza, reagrupa y remodela. Una artista en busca de la completud, a Van Asperen no la limitan los diferentes soportes, entre la fotografía, la escultura, la pintura y el diseño, hay un ida y vuelta permanente que la artista recorre y en el que la obra no se deja asir con la facilidad que uno querría. La de Van Asperen es una obra inquieta, perturbadora y a la vez reconfortante, en permanente evolución.

 
 

¿Cómo comenzaste?Comencé hace muchísimo, primero a trabajar en moda relativamente joven y ahí empecé a hacerme un nombrecito. Trabajé en vestuario para cine. Hice vestuarios en el Colón y comencé a moverme en el mundo la moda y el diseño textil. Después dediqué un período de mi vida a lo comercial, al diseño para empresas, finalmente me postulé para la beca Kuitca, que ese año les dio becas a los diseñadores de moda, y entré. Ahí empecé a plantearme el arte como una carrera. Me lo propuse seriamente. Tenía una pareja que me apoyó y apuntaló el cambio. Y de hecho siempre tuve gente que apuntaló y apoyó el cambio. Nunca fue sola. Siempre hubo personas que creyeron en mí. Hay un espejo en el que se reconocen, ven en la obra un imaginario, un lugar, una proyección de algo que les llama la atención y siempre hay un empuje. Becas, subsidios, arreglos que voy haciendo con coleccionistas, mecenas y gobiernos, para tener continuidad en el trabajo. La mía no es una obra comercial, si bien es muy decorativa y pintoresca, cuesta mucho el objeto, no son objetos pequeños y sí son objetos abstractos. Es una obra muy ambigua que puede ser diseño o puede ser objeto. Yo trabajo con la energía, me interesa que se vea el movimiento interno de la energía de la obra..

¿Se puede vivir del arte? Hay artistas que pueden vivir del arte. Son los que llegaron al mercado internacional. Es complejo, es difícil. Nuestra generación vivió una explosión del medio y no una explosión del mercado, si bien el mercado fue creciendo de a poco.
Se puede ser un buen profesional y vivir de las cosas que implican el arte, dar clases, conferencias, trabajar par el Gobierno, dar clínicas, tener un puesto en escuelas de arte, en el Iuna. Ejercer la profesión de artista. Yo como diseñadora tengo más claro cómo es el ejercicio del arte aplicado. Practico la profesionalización del arte. Pero el arte no es eso. Cuando uno compra una obra es porque se va a tener una relación con la obra, no es una pieza decorativa.

Dos obras distintas tienen distintas culturas, distintos hilos conductores, distintos secretos. Eso es el arte. Lo oculto demostrando lo explícito. Las dos tensiones. Lo que se ve y no se puede entender y lo que se explicita.

¿Cuáles son tus sueños?
Mis sueños tienen que ver con mis poderes. No están tan alejados de mis deseos. Y por ende de mis maneras fácticas de poder concretarlos. Antes eran como imágenes que se representaban y aparecían en otros. En este momento son como un lugar de estudio. Tiene que ver con cosas que yo descubro en mí. Descubro que está el deseo de, por ejemplo, vivir del arte, o mejorar mi situación. Y yo lo que hago es concentrarme internamente en ese sueño. Allí opera el imaginario y va creando una red de sueños. Yo descubrí que los sueños operan cuando hay mucha masa crítica positiva. En la medida en que vos vas deseando algo y eso tiene más carga de amor positivo, más carga de anhelo de imaginario y de ilusión y qué se yo, eso aparece. Así como aparece también el desastre. Aparece lo bueno, pero si vos tenés una carga negativa te aparece lo negativo. Yo comprobé eso, que mis sueños están muy relacionados a las redes, a las personas con las que te relacionás. Al intercambio de las frecuencias. Generar proyectos conjuntos o estar simplemente por afecto. Los afectos funcionan para que los sueños se materialicen.

¿Qué leés?
Estoy leyendo varias cosas. Me compre los 5 pasos para entender el arte contemporáneo.
Releo a Pizarnik, las poesías completas. El erotismo de Bataille, que me sirvió para entender si debía o no seguir en pareja. Y me gusta Deleuze, me hace bien soy más poética. Me gusta leer sobre la mente y el espacio, las morfologías…

¿Con qué música trabajas?
La música me condiciona más que la literatura, es fatal. Ahora estoy escuchando mucho Paul Green; redescubrí el soul negro de los 60 y 70. Me gusta mucho el minimalismo en música, me gusta el jazz. Me gusta Sakamoto. Después me gusta mucho la música brasilera contemporánea. Me cuesta ser local, tiendo a intelectualizar e irme a lugares donde la forma es más abstracta, me cuesta lo cotidiano. Me gusta sí la música de películas. La de Amelie. El tango electrónico y la música africana.

¿Te gusta cocinar?
Me gusta pero soy vaga. Mi familia tiene restorán. Mi mamá era modista, y nos mantuvo, mi hermano y sus amigos son gourmets, yo al lado de ellos soy re rústica, vivo tratando de equilibrar mis intensidades. Mi hermano tiene una pizzería en el barrio chino. Yo cocino cosas vegetarianas, pescado, no soy una gran cocinera pero me gusta. Aprendí ahora hacer unas tortas.

Muchas Gracias !! A Cecilla Caballero,Central Park Arte y Cultura,Schlifka Molina y Miranda Bosh.

 
     
   
     
     
 

 
     
     
   
     
     
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Jul´14
 
   
     
 

Analía es argentina pero hace ya 15 años que vive en Nueva York, ciudad a la cual llegó pensando en quedarse algún tiempo, pero que se convirtió, casi sin que se diera cuenta, en su hogar lejos de casa. Esta no fue su primera mudanza, durante su infancia su familia se vio forzada a dejar Buenos Aires y a viajar por diferentes países. La condición de inmigrante no le es para nada ajena. Es probablemente esta noción del desarraigo la que la motivó a investigar en su práctica artística los espacios y contextos que habitamos a diario.

El interés por los espacios cotidianos se potenció con el cruce disciplinario en el cual incurrió durante su formación, primero como Diseñadora Gráfica y luego en Artes. La relación entre arte y diseño es evidente en todo su trabajo, y aparece como una forma de apropiarse del entorno y los objetos de los paisajes que habitamos. En definitiva, un modo muy personal de pertenecer en el espacio. Son los objetos que pasan desapercibidos en su uso, los más familiares de todos los objetos, los que para Analía resultan más inquietantes. Es por ello que su trabajo se centra en la sutil transformación de paredes, azulejos, persianas y empapelados.

Recientemente incursionó en el mundo de las alfombras, ese elemento suave y acogedor que convierte una casa en hogar. Fue a partir de la invitación Alex Kalpakian que Analía exploró este nuevo territorio. Tomando como inspiración sus raíces argentinas, utilizó como punto de partida la icónica alfombra de cuero de vaca, habitué de tantas salas de estar de nuestro país, para crear una serie de alfombras tejidas en lana virgen, terminadas a mano. El resultado: un escenario mullido y blando provocador de encuentros y desencuentros, de preguntas y reflexiones.

 
 

¿Te gusta cocinar? Sí, me encanta el intercambio, colaboración y charla que se genera alrededor de la comida. Cocino mucho pescado y verduras, ya que que sólo como carne cuando vuelvo a Buenos Aires.

¿Qué te inspira? ¿Qué leés? La literatura y el cine son dos grandes fuentes de inspiración. Leo ficción sólo en castellano, lo cual disfruto mucho, y por lo demás todo material de crítica de arte e historia en inglés ya que termino utilizándolo en las clases.

¿Tenés una rutina de trabajo?
Tengo la suerte de dedicarme exclusivamente a lo que me gusta, motiva, estimula, enriquece, y vivo con otro artista, así que no hay diferencia entre las horas de trabajo y el resto del día, días de la semana o meses de año. En general trabajo en una par de proyectos a la vez, ya que el entrar y salir de los proyectos genera una distancia necesaria para lograr una posición crítica sobre mi propio trabajo.

¿En qué estás trabajando ahora?
Desde hace dos años estoy trabajando en una serie de intervenciones fotográficas de fragmentos de empapelados y una trilogía de video, en la cual uso sonido por primera vez. Después de 15 años de vivir en Estados Unidos este "otro" lenguaje generó una nueva "geografía emocional" que decidí explorar. El sonido está compuesto por ruidos de la vida cotidiana, palabras y frases en inglés y castellano de libros de audio para aprender idiomas, unidos sin traducción, ni gramática para generar un nuevo mundo lingüístico. Elegí tres cuentos infantiles clásicos: Los Tres Chanchitos, Caperucita Roja y El Patito Feo, para generar poesías visuales mediante una cacofonía que encarna y cristaliza diálogos internos. La lucha continua entre las voces, mensajes, mandatos, recuerdos, deseos y obsesiones que habitan nuestra mente, una lucha que existe en el espacio en el cual un sueño se convierte en pesadilla.

¿Un sueño por cumplir?
Seguir desarrollando proyectos de colaboración como el que hicimos con Alex Kalpakian y mantener una relación profesional más fluida con la Argentina, para poder compartir lo que aprendí en todos estos años. Me gustaría mostrar mi obra actual junto con la video trilogía completa, que son tres grandes proyecciones que permiten convertir al observador en habitante.

 

 
     
   
     
     
 

 
     
     
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May´14
 
   
     
 

"Nena volvé", "Love of my life", "Putita mía", "Haceme tuyo". Estas son algunas de las frases que se leen en las cadenas y alianzas doradas de Martín Calcagno que, cual enormes joyas para gigantes, penden sobre las paredes materializando el aluvión de sentimientos de amor, sufrimiento, odio y desesperación que se desatan al interior de cualquier relación humana. La puja de poder, el desenfreno y la pasión se condensan en estos objetos de deseo, brillantes y opulentos, tesoros de parejas que se adoran, recordatorio de un corazón escarmentado.

La trama amorosa continúa, las frases vuelven a aparecer talladas en la serie de troncos cuidadosamente pulidos por el artista. Epístolas abandonadas por algún amante desconsolado. La atención al detalle, el trabajo de oficio y la predominancia de los materiales es una constante en el trabajo de Calcagno. Los bronces fundidos, las maderas pulidas, el vidrio soplado, incluso la manipulación de un material tan inesperado como el plomo, en sus manos se transmutan de metales herrumbrosos y granos de arena en objetos elegantes y delicados.

La serie de naturalezas muertas, con sus superficies sensuales y una paleta de tonos oscuros y profundos, conjuga la pasión de Calcagno por los placeres mundanos, banquetes opulentos y objetos hermosos, con la tradición pictórica del bodegón, y el oficio de escultor que tanto lo moviliza. Desde sus inicios en la Prilidiano Pueyrredón y un azaroso trabajo en una empresa metalúrgica, hasta su reciente residencia en Españana, todo en la carrera de este artista ha sido un gran experimento.
¿Qué cocinás? ¡De todo! me encanta cocinar y me apasiona la comida, es algo de familia. Cocino salado, dulce, pan, pastas. Soy muy anfitrión, me gusta cocinar cosas que le hacen bien a la gente. Me encanta el disfrute, el placer, el ritual de cocinar y recibir a mis amigos.

 
 

¿Qué estás leyendo? Ahora estoy leyendo "La hoguera de las vanidades" de Tom Wolfe. Devoro revistas, notas, lo que encuentre. Hace poco leí "La evolución de las especies" de Darwin, leo de todo. Me gusta mucho la literatura japonesa, me gusta buscar títulos para mis obras en sus novelas, sobre todo Murakami, Kawabata y Mishima. Me interesa la cultura oriental en general.

¿Cómo te definís como artista? Me considero un artista original, soy consciente de que lo que hago no lo hace otra persona, ni con los materiales, ni con la técnica, ni con la temática que lo hago yo. Y eso quieras o no te pone en un lugar particular, creás un sello distintivo, y eso es lo que buscás como artista, que alguien vea tu obra y la distinga. La originalidad deviene de la investigación, del laboratorio, del hacer. No le tengo miedo a ningún material ni a ninguna herramienta, me encanta hacer.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Abr´14
 
   
     
 

Las obras de Carolina Antoniadis son inconfundibles, los colores hipersaturados y las miles de texturas que cubren sus superficies se hacen notar a la distancia. Sobre tela, sobre porcelana o sobre paredes, sus imágenes vibran donde quiera que estén. Conjugan los materiales y técnicas de la pintura clásica, esa que requiere de mucho oficio, con elementos y recursos del diseño y la gráfica contemporánea.


En sus pinturas más recientes, aguayos y pectorales se convierten en abstracciones geométricas que juegan con patrones decorativos de una de las más antiguas tradiciones textiles de Centro América, el huipil. A Carolina también le gusta contar historias, detrás de los patrones decorativos y las infinitas capas de color, siempre hay una anécdota. Tomando fotos del álbum familiar como punto de partida, descompone las escenas hasta llegar al anonimato: los fondos se convierten en abstracciones y los rostros pierden sus rasgos. Sólo quedan los personajes, como en “Relationship” de 2005, personajes que no son nadie pero podemos ser todos. En otros casos, como en de la serie Persepectivas, son los objetos a punto de desplomarse los que dominan la narración, escenas en las que la inestabilidad se tensa con una inquebrantable voluntad de representación.

 

En el 2013 las obras de Carolina salieron a la calle, un estallido de color a gran escala tomó por asalto la estación Echeverría del subte B y la plaza Vicente Querido, en el barrio de Olivos, una popular parada de taxis de la zona. Al principio los taxistas se resistieron a la presencia de los bancos pintados de naranja y los paisajes decorativos de Carolina y sus colaboradoras, pero con el pasar de los días empezaron a pedir que pintara todo el resto.

 
 

¿Qué lees? Me gusta mucho la poesía, también leo novelas, me gustan las novelas psicológicas, que muestran los conflictos de la gente. Estuve leyendo a Coetzee, me interesa cómo revierte situaciones de tragedia en algo inesperado, y hasta cómo logra torcer la obviedad del destino. Clarice Lispector, me gusta muchísimo también, la serie de los objetos forzados está muy inspirada en ella. Tiene esos cuentos realistas pero que devienen en situaciones súper raras,aunque siempre en el plano de lo real. También miro mucho cine, me gusta la Nouvelle Vague, Kaurismäki, Jarmusch.

¿Cómo te definís como artista?
Siempre preferí decir que soy pintora, me gustaba el término porque está más vinculado a un oficio. Artista es un término involucra un cambio de vida, de filosofía, es una palabra muy grande. Actualmentne empecé a experimentar con la porcelana y otros soportes y materiales prefiero referirme a artista visual que es mas abarcativo . Pero me gusta pensarme como una artesana intelectual, tengo una gran necesidad de materializar. Soy más de la materia que del concepto.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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¡¡¡Felices Fiestas!!!
 
   
     
 
"Argentina Fresh”... cierra este 2013!!!

Muchas Gracias!!!! a: Flor Kohan, Lorena Marchetti y Sofía Durron, que con tanta generosidad y profesionalismo, sintieron e hicieron que “Argentina Fresh” sea como algo propio.

Les agradecemos a todos los Artistas Plásticos que nos abrieron tan amablemente, con alegría y buena onda, las puertas de sus vidas, de sus talleres. A Karina Peisajovich, Carolina Magnin, Sandro Peirera, Alfredo Frías, Guido Ignatti, Martín Di Girolamo, Veronica Calfat, Fede Lanzi, Kuki Benski, Ana Clara Soler y Hernán Marina. Nos enriquecieron, con tanto talento!!! A todos ellos muchísimas Gracias!!!

Y... Gracias!!! pero muchas Gracias a todos los que creyeron en “Argentina Fresh”, nos da mucho orgullo .

Les deseamos un año 2014 con mucha Magia, con Sueños, con Luz, con Alegrías y desafíos!!!!!

Brindamos con Uds… por el Arte!!!


Miriam Nujimovich.
 
   
 
   
 
 
Dic´13
 
   
     
  Hernán Marina no es pintor, ni escultor, ni videasta. Hernán Marina es un sociólogo devenido artista que además es docente. Su obra se caracteriza por la diversidad - diversidad de formatos, de soportes y de temas. Cada disciplina que utiliza es un medio para un fin: llevar a cabo un proyecto. Esta manera proyectual de trabajar lo ha llevado a explorar diferentes campos y a trabajar en colaboración con muchísimas personas, artesanos del neón, herreros, dibujantes. Para Le Partenaire, uno de sus proyectos audiovisuales, no sólo trabajó con cineastas y actores, sino que aprendió él también a actuar y cantar para poder protagonizar su video.

Sus primeros proyectos definieron esta forma de trabajar, tan característica del arte contemporáneo, y delinearon algunos de los temas que aún hoy siguen apareciendo en sus obras: las distintas formas que asume el trabajo, el cuerpo del trabajador y el universo que los rodea. En Beyond Standard, del año 2000, Hernán despliega la estética infográfica de las corporaciones y su asepsia emocional, pero realiza sutiles desplazamientos que revierten la lógica empresarial sobre sí misma, ironizándola y prediciendo su agotamiento.

De manera similar, su última obra, Gestos y diagramas para una nueva economía, siluetas de trabajadores realizadas en neones de colores, se detiene en los cuerpos tensionados de los trabajadores y la especificidad de las tareas que realizan. Luego del derrumbe de las economías de servicio, Marina retoma la figura del trabajador industrial no sólo en sus imágenes, sino también en sus propios procesos de trabajo.

 
 

¿Qué lees? Leo un poco de todo, desde política económica a literatura, y muchas cosas vinculadas al arte y la estética. Ahora estoy leyendo a Bataille.

¿Cocinás?
Me gusta cocinar para mis amigos, cocinar para mí me cuesta más pero lo hago cuando estoy inspirado. Mi especialidad es el risotto con hongos.

¿Cómo te definirías como artista?
Creo que soy un artista que trabaja en función de sus proyectos, sus intereses o lo que su propia vida le va mostrando o revelando. Yo creo que en el arte contemporáneo es bastante común hoy por hoy que los artistas se nutran de todos los medios, todo está atravesado por todo.

 
     
   
     
     
   
     
     
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Dic´13
 
   
     
  En la casa de Ana Clara los libros de arte y los pinceles estaban por todas partes. Dibujar y pintar eran actividades cotidianas en el hogar familiar, lo hacían los chicos, lo hacían los padres, lo hacían juntos y lo hacían por separado. Ana Clara no tiene recuerdos de un momento en el cual dibujar no fuera parte de su vida, algo tan natural como jugar con las muñecas o ir al colegio. Por eso, cuando llegó el momento de decidir qué iba a hacer con su vida estudiar arte fue la primera y única opción.

Ese hábito del dibujo como algo cotidiano nunca la abandonó, es más, con el tiempo, el pintar se convirtió en una verdadera necesidad. Ana Clara pinta todo lo que se le pasa por la cabeza: piedras, caracoles, plantas, animales y abstracciones orgánicas de todo tipo. Su medio predilecto, que suele funcionar como punto de partida para muchas de sus obras, es la acuarela. En medio de transparencias y colores acuosos emergen las formas que Ana Clara roba de su entorno y vuelve a la vida sobre el papel.

Pero no todo es acuarela en su taller, hay óleos sobre tela, calados en madera, dibujos sobre papel y, últimamente, también aparecieron los collages. Ilustraciones de libros de botánica, revistas de decoración de los años ´50 y la National Geographic todo junto en una sola hoja de papel. El universo orgánico de Ana Clara atraviesa así diferentes estadios y materialidades, diferentes consistencias y diferentes tonos, pero su naturaleza orgánica y etérea siempre permanece.

 
 

¿Qué leés? Los libros siempre fueron parte de mi vida, desde muy chiquita. Ahora funcionan como fuente de inspiración. Me gustan los libros en los cuales la ficción se mezcla con la ciencia, historias de viajes como los de Robinson Crusoe, que tienen descripciones muy minuciosas que se mezclan con la ficción y la aventura.

¿Te gusta cocinar?
Sí, cocino bastante, pero todo vegetariano, aunque no soy vegetariana. Lo era cuando me fui a vivir sola y tuve que aprender a cocinar, con el tiempo dejé el vegetarianismo, pero nunca aprendí a cocinar carne.

¿Cómo te describirías como artista?
Muy laboriosa, me parece que lo que más me caracteriza es que trabajo mucho, me funciona el exceso, la abundancia. El hacer para mí no es simplemente la canalización de una idea, sino una necesidad, es algo que sale por ahí que a mí me relaja para el resto de mi vida. El desborde del cuerno de la abundancia es una idea a la que vuelvo constantemente.

 
     
   
     
     
   
     
     
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Ago/Sep´13
 
   
     
  Kuki, cual Willy Wonka, se crió en el mundo de fantasía de todo niño: una fábrica de chocolates. Los aromas, los colores y los brillos de los envoltorios de las golosinas que llegaban a su casa de todas partes del mundo parecen haber dejado una impresión duradera en ella, una impresión que luego se trasladó a su pintura en forma de colores vibrantes, llenos de energía y optimismo.

El imaginario infantil de la pequeña Kuki se transformó en su adultez en un repertorio de imágenes que investigan el cambiante rol de la mujer en la sociedad actual, atravesada por cuestiones de género, moda e iconografía popular. A través del trabajo sobre algunos personajes femeninos que van desde Alicia en el País de las Maravillas hasta las geishas orientales, la artista despliega una imaginería que roza constantemente el erotismo y la perversión, fundada en imágenes de exuberancia y sensualidad, que buscan evocar los poderes femeninos en todo su esplendor.

En sus obras, mezcla de pintura y collage, los colores vibrantes y el brillo juguetón de algunos de los materiales que utiliza, como lentejuelas, stickers y cadenitas metálicas, transmiten un optimismo y una energía vital que trascienden la superficie de la tela e impactan sobre el espectador.

Su última serie, La Tarotista, no sólo indaga en la figura de la mujer, sino que se interna en el misticismo del tarot, los misterios de lo esotérico y los arquetipos que rigen el mundo mágico de la adivinación. Así surge, entre brillos y fetiches, un nuevo universo de mujeres que desafían los estereotipos femeninos de nuestra cultura.

 
 

¿Qué te gusta leer? Últimamente leo mucho sobre tarot, también estaba leyendo un libro sobre anécdotas de la historia del arte, sobre los Salones de Rechazados de los impresionistas por ejemplo.

Qué música escuchás? Me gusta mucho la música clásica, la ópera, pero también escucho bandas tipo The Cure.

 
     
   
     
     
   
     
     
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Ago/Sep´13
 
   
     
  Federico estudió Artes Visuales en Paraná, Provincia de Entre Ríos, la ciudad que lo vio crecer. Pero sin embargo su espíritu curioso lo llevó durante muchos años a indagar también en la música y la actuación, actividades que complementaban su formación. Con el tiempo y la experiencia esta misma inquietud se trasladó a sus obras, que en la actualidad migran cómodamente entre la pintura, la escultura y la fotografía.

En su taller en la fábrica Boulogne Sur Mer se mezclan trabajos de varias épocas y formatos, pinturas figurativas y abstractas de todos los tamaños, objetos escultóricos y sus más recientes autorretratos. En su diversidad todos estos elementos encuentran un lenguaje común y característico que emerge del trabajo sobre la materialidad de cada objeto y sus superficies engañosamente relucientes.

De lejos sus pinturas provocan cierta confusión, acostumbrados a las terminaciones de la pintura sobre tela, el brillo de las obras de Federico llama la atención. Desde hace varios años se dedica a desarrollar una técnica pictórica particular: pinta sobre soportes sintéticos como nylon y acrílico con materiales también sintéticos, pintura, marcadores, purpurina. El resultado es una imagen de gran profundidad dada por la suma de las capas y superficies reflexivas que destellan bajo las luces de la galería o el taller.

Todas sus obras, ya sean esculturas hechas de piedras o troncos encontrados a la vera del ríos, grandes pinturas abstractas sobre acrílicos o autorretratos pálidos y misteriosos, son parte de un mismo proceso que explora las posibilidades de trascendencia de los materiales a los que se enfrenta.

 
 

¿Qué lees? En general leo varios libros a la vez. Ahora estoy leyendo El alma y su mecanismo de Alice Bailey y Cuánto vale el arte? de Isabelle Graw, dos libros muy diferentes.

¿Cocinás? Sí, cocino, pero no soy un gran chef. Me gusta mucho el pescado, y en general lo hago con algunas verduras.

¿Cómo te definirías como artista? Qué pregunta difícil! Cuando pienso en la palabra "definición" pienso que se refiere a algo que sucede hasta el momento presente, y yo en general pienso más en lo que está por venir, por eso me resulta muy difícil definirme en esos términos. Yo pienso que lo que hago son aproximaciones a ideas que no están condicionadas por un formato ni un modo, me gusta pensar en la posibilidad de cambiar en el momento en que es necesario cambiar.

 
     
   
     
     
   
     
     
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Jun/Jul´13
 
   
     
  Verónica es arquitecta, pero en el fondo siempre quiso dedicarse al arte. Por esta razón, promediando sus estudios en la UBA, tras un intento fallido en el IUNA, comenzó a estudiar pintura en el taller de Silvia Gurfein. Con el correr de los años participó de diferentes clínicas y talleres, hasta llegar a lo de Diana Aisenberg, a cuya clínica asiste desde hace tres años.

Verónica pinta, hace una pintura que define como tradicional por el uso del óleo como material predilecto. En sus obras se notan las influencias de la pintura clásica y vanguardista, y sobre todo de la pintura metafísica de de Chirico y Carrá. Se trata de una pintura de climas misteriosos, que se cruzan con lo onírico, yuxtapuestos con figuras geométricas de gran solidez y cromatismo. La ausencia de rastros humanos suma capas de misterio a la construcción de estas atmósferas, en las cuales el único rastro de vida suelen ser plantas que nos recuerdan las ilustraciones de libros de Botánica al mejor estilo Rousseau.

A diferencia de la pintura metafísica de los años 20, Verónica maneja una paleta amplia que va de los pasteles a los flúo, pasando por gamas de grises y azules,  en la cual conviven los extremos en perfecta armonía, reposando sobre fondos degradé, o planos negros o plateados.  Estas pinturas, en su mayoría de pequeño formato, conforman una pequeña y misteriosa galaxia de paisajes a explorar, y dejan una puerta abierta a la imaginación del espectador.

Actualmente Verónica experimenta con nuevos materiales, cerámica y pintura sobre cerámica, especialmente sobre platos antiguos a los que traslada sus creaciones metafísicas, creando una particular tensión entre las formas geométricas de su pintura y
las decoraciones de los platos dignos de la casa de cualquier abuela.

 
 

¿Qué leés? Leo de todo, libros de teoría, biografías, cada tanto reviso libros antiguos. Lo que más me gusta es leer cuentos cortos, cuentos fantásticos argentinos. También me gusta mucho Julian Barnes, me gustó mucho "Inglaterra, Inglaterra".

¿Cocinás? Me gusta cocinar para invitados, hacer cenas. Me gusta hacer comidas caseras elaboradas, pastel de papas, guisos, estofados. No lo hago nunca para mí, me gusta hacerlo para amigos.

¿Escuchás música? Escucho la radio, en realidad pongo música de acuerdo al ánimo que tenga. Música tranquila, cuando tengo que hacer algo que requiere mucha concentración, acompañando el momento. Sino algo más arriba, depende del día, hay días que es Bowie, hay días que es Morrisey, hay días que es algo más electrónico.

¿Cómo te definís como artista? La manera en la que me fui formando fue mirando pintura, pintura clásica y de vanguardia, es lo que más tengo presente. Tengo un perfil clásico y detallista, hago una pintura meticulosa.

 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Jun/Jul´13
 
   
     
  La obra por la cual se lo conoce a Martín es, de alguna manera, un trabajo muy tradicional. Se trata de esculturas hechas con técnicas tradicionales de modelado en arcilla, moldes de yeso y vaciado de resina. Pero por muy tradicional que sea su técnica, sus trabajos no dejan de shockear a mucha gente. Desde hace ya varios años Martín viene trabajando sobre los estereotipos del cuerpo femenino que existen en la sociedad de consumo en la que vivimos, cuerpos escultóricos, semi-desnudos, en poses provocativas, algunas más explícitas que otras.

No pocas veces su obra ha sido calificada de erótica, pero para un espectador atento esta resulta una visión simplista y bastante limitada, una lectura apenas más analítica y reflexiva nos deja entrever un discurso crítico sobre estos estereotipos a los cuales estamos tan acostumbrados. No se trata meramente de chicas lindas, se trata de una reflexión acerca de la manipulación del cuerpo femenino como fenómeno cultural, de la objetivación del cuerpo humano y la fascinación que estos cuerpos-objeto provocan. Esta des-humanización falsamente idealizada del ser humano nunca deja de atraernos, eso es cierto, pero en el fondo siempre pareciera dejarnos con una incómoda sensación de desencanto.

Recientemente Martín ha vuelto a la pintura, sus últimas obras, presentandas en arteBA, son piezas de gran formato que en vez de exponer el cuerpo, lo ocultan. Tras un sin fin de líneas de colores en forma de estrella, desaparece la imagen que fue el punto de partida para la obra. Estos trabajos también tienen una segunda vertiente en forma de video, que muestran el proceso mediante el cual se desarrolla un doble movimiento de develamiento y ocultamiento constante. Con estos nuevos trabajos Martín no sólo amplía su propio repertorio de soportes y lenguajes, sino que suma capas de sentido al trabajo que ha desarrollado durante las últimas dos décadas de su carrera.

 
 
¿Cómo te definirías como artista? Me gusta pensarme como artista visual que es una idea mas amplia que la de artista plástico. Aunque de momento mi trabajo se desarrolla básicamente con elementos plásticos, siempre dejo una puerta abierta para incorporar otros componentes.
Siempre estuve ensayando alrededor del video y la fotografía aunque todavía no llegué a resultados que me satisfagan del todo.

¿Escuchás música cuando trabajás? Escucho mucho la radio, la música me estimula mucho para trabajar, escucho mucha música pop.

¿Qué leés? Además del diario?
Ahora estoy leyendo poco, pero cuando leo, me gusta leer novelas novelas.
 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
     
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Abril 2013
 
   
     
  El universo de Guido Ignatti es un universo de sutiles engaños, alteraciones mínimas sobre objetos que de tan familiares se han convertido en artefactos inútiles y desconocidos. Toldos rayados, empapelados antiguos, lámparas quemadas y carteles de la vía pública, objetos apropiados vicariamente, aparecen desdibujados y re-significados en un nuevo contexto que incita al cuestionamiento de su calidad de útil.
De formación ecléctica, estudió publicidad, escultura en el IUNA y caracterización escénica en el Teatro Colón, Guido abandonó su tradicional producción escultórica casi a la fuerza. Sus primeras indagaciones en el mundo de la instalación, que caracteriza su producción actual, estuvieron más vinculadas a necesidades edilicias que a investigaciones estéticas. Al mudarse a su taller de la calle Humboldt rápidamente descubrió que con cada tormenta el agua entraba por el techo inundado por completo la sala. Así surgió su primera instalación, titulada Habitación, cuyas paredes dejaban al descubierto el sedimento histórico del paso del tiempo a la vez que exponían su propia destrucción.

Dos obras recientes resumen su trayectoria. La Consulta, realizada en la galería Nora Fisch, recrea una sala de espera de un consultorio médico. Este espacio que todos conocemos en detalle por habernos albergado durante largas horas de espera, reaparece reconstruido, sutilmente alterado, como nueva locación para la obra de la artista Mariette Lydis.
En Suite en 3 actos, exhibida en La Ira de Dios, Guido pone de manifiesto la ambigüedad de las categorías del tiempo y espacio en el arte. Con la idea de vacío como eje central, coreografió los lentos movimientos de una serie de carteles usados para la publicidad en la vía pública, que en medio de una atmósfera de desconcierto, permanecieron en blanco durante toda la exhibición. De esta manera Guido cuestiona tanto la entidad de este objeto como soporte, como la percepción del tiempo y el espacio.

 
 
¿Qué leés? Ahora estoy leyendo los manifiestos artísticos de Cippollini. Para el momento de ocio me gustan mucho los autores orientales, hace poco leí El buda de los suburbios de Kureishi. Leo de todo.

¿Qué música te gusta? No tengo una línea muy marcada. Me gustan las músicas electrónicas y modernas pero no soy un cultor. Escucho de todo. Me gustaría cantar mejor.

¿Cocinás?
Sí, un montón. Soy vegetariano, así que cocino todo vegetariano. También algunas comidas regionales, ahora estoy haciendo mucho sopa paraguaya, que es una comida tradicional del norte, una especie de pastel de harina de maíz al horno, yo a veces le agrego ingredientes no tradicionales para hacerlo más gourmet.
 
     
   
     
     
   
     
     
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Abril 2013
 
   
     
  Alfredo nació en Buenos Aires pero desde muy chiquito vivió en Tucumán, el año pasado emprendió su vuelta a la Capital del país para participar de la Beca Taller FNA-Ecunhi. Estudió en la Facultad de Bellas Artes en la Universidad Nacional de Tucumán donde se especializó en grabado y asistió al Taller C dictado por Carlota Beltrame y Marcos Figueroa.

Alfredo también se formó en técnicas clásicas de pintura en el taller de Carlos Legorburu en Tucumán, realizando pasteles delicados, dibujos a lápiz suaves e íntimos y óleos caravaggiescos. En su obra se entrelazan la técnica académica más tradicional con la investigación de temas de género, homosexualidad y la investigación sobre los estereotipos de belleza. Este discurso se complejiza a medida que sus personajes, tomados de fotos familiares, de revistas o de internet, se ven forzados a situaciones más ambiguas, incluso perversas, en las cuáles la incertidumbre y el desplazamiento de la escena principal genera una atmósfera de tensión.

En estrecha vinculación con estos trabajos sobre papel se encuentran sus últimas incursiones sobre nuevos soportes. En una búsqueda de expandir el alcance del grabado y el dibujo, Alfredo ha trasladado sus dibujos a la arquitectura. En una serie de piezas site-specific realizadas directamente sobre las paredes, el artista indagó en la vinculación del dibujo de motivos plenamente decorativistas y la arquitectura que los contiene. Este tipo de prácticas nace de la necesidad de explorar la vinculación del soporte con el espacio y el cuerpo del espectador, tanto como del lenguaje del dibujo en sí mismo.

 
 
¿Qué leés? No leo mucho, leo cosas informativas y teoría en realidad. Hace poco leí 7 días en el mundo del arte de Sarah Thornton, pero la verdad no leo mucho, absorbo mucha información visual.

¿Escuchás música cuando trabajás? Escucho música desde que me levanto hasta que me voy a dormir. Escucho mucho boleros, mucha música electrónica, tango… soy medio como un viejito me parece, escucho mucha música que escuchaba mi papá.

¿Cocinás? Cocinamos poco en realidad. A mí me gusta cocinar, igual no sé cocinar muchas cosas, más o menos zafo. Cuando vivía en Tucumán vivía con una amiga que era un desastre, así que eso me obligó a aprender.

¿Cómo te definís como artista?
Es una pregunta rara, me dediqué al arte porque no podía evitar hacerlo. Cuando estaba en tercer año de la carrera me pregunté cuál era el sentido de hacer lo que estaba haciendo y en ese momento me dije “bueno, yo voy a ser artista”, y a partir de ahí hice todo lo que tenía que hacer para dedicarme a esto y producir. Pero después me di cuenta que me importan muy poco esas definiciones de arte contemporáneo o arte clásico, me importa el arte como una necesidad. Me parece que hay algo super importante en la producción que tiene que ver con que algo tenga “corazón”, es algo que no podés evitar.
Gabriel Chaile me decía que yo era un artista clasicontemporáneo.
 
     
   
     
     
   
     
     
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Feb. 2013
 
   
     
  Ya desde mediados de los años 90, cuando asistía a las clases del Taller C de la Facultad de Artes de la UNT, Sandro comienzó a explorar el autorretrato, ejercicio que atraviesa su obra hasta el día de hoy. En sus propias palabras “el autorretrato es un análisis y una poética”, en su caso una poética asociada al universo de la infancia y muchas veces a la “ternura”, aunque sin dejar nunca de lado la crítica y la ironía.
Cuando recientemente le preguntamos qué significa para él hoy en día su autorretrato nos contestó con una cita de Frida Kahlo: «Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola», «Me pinto a mí misma, porque soy a quien mejor conozco». Y añadió: “Por que la constitución dice que todos somos iguales ante la ley, por eso hago retratos y autorretratos porque busco la igualdad e identidad ante el arte.” Es así que Sandro analiza repetidamente y en todas sus facetas el objeto que más conoce: Sandro. Es a través del análisis de este objeto que su búsqueda de igualdad va tomando cuerpo en obras que operan en la inmediatez de la cotidianeidad, como Homenaje al sánguche de milanesa (2000) y su primera muestra en Buenos Aires Muchachito de pueblo (2001), en las cuales se refleja Sandro, pero también se refleja el espectador.
Su trabajo está compuesto por una gran variedad de medios, desde la pintura y el dibujo, hasta la escultura, la performance y la foto-perfomance, los materiales varían de acuerdo a la postura de experimentación. Uno de sus trabajos más conocidos es aquella serie de retratos y autorretratos que inició durante su participación en la Beca Kuitca (2003-2005), la cual consiste en retratos fotográficos que se superponen y que luego son agujereados hasta quedar deformados. Los rostros desaparecen para volver a aparecer reconfigurados, según nos explica Sandro “las perforaba para generar volumen, romper lo bidimensional y producir otra dimensión”.
Es en sus performances donde “el discurso de lo corpóreo y la empatía” más se evidencian, el encuentro de los cuerpos, el del espectador y el de Sandro, hace inevitable la confrontación. Se trata, como en todas sus obras, de una puesta en escena de una parodia que nos toca a todos, porque en el fondo todos somos Sandro.

- ¿Qué música escuchás cuando estás en el taller?

Escucho distintos tipos de música desde Virus, Caetano Veloso, Gustavo Cordera, Tanguito, etc.
- ¿Qué te gusta leer?
Me gusta Alejandro Jodorowsky  y ahora estoy leyendo La Divina Comedia de Dante Alighieri
- ¿Te gusta cocinar? ¿Cuál es tu especialidad?
Sí, me gusta mucho cocinar verduras salteadas: 

 
 
Paso 1
Se preparan las verduras en cantidades al gusto, diversas, troceadas en tiras.
Paso 2
Se pone un sartén con aceite de oliva (se puede añadir un aceite de semillas si se dispone de él). Cuando eche humo se añaden las verduras. No deben de estar más de dos minutos en la sartén y se deben remover enérgicamente con cuchara de madera. Deben estar crujientes.
Paso 3
Se pone la salsa de soja, el zumo de lima y la corteza, las hojas de cilantro.
Remover un poco todo y en unos segundos estarán listas.
 
     
   
     
     
   
     
     
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Enero 2013
 
   
     
  A comienzos de los 2000 la obra de Karina Peisajovich dio un giro radical. A raíz de
sus investigaciones sobre el color y de su necesidad de salir del espacio bidimensional de la tela, comenzó a trabajar con el componente que hace a la esencia del color: la luz.
Todo surgió a partir de algunos experimentos en su taller, en los que proyectaba diapositivas de sus propias pinturas y luces de colores sobre la pared, a modo de ejercicios conceptuales que ponían en cuestión la pintura y su tradición. De a poco estos ejercicios se fueron transformando, dando lugar a nuevas ideas y nuevos elementos propios de la luz: su color, su temperatura y sobre todo su cualidad temporal y expansiva que la hace ocupar casi por completo el espacio que la contiene.
Así, sus trabajos en los últimos años, son ensayos sobre el tiempo y el espacio que combinan el movimiento, la luz y el color en instalaciones creadas, en muchas ocasiones, para arquitecturas específicas.
El tiempo, siempre presente en sus obras, ya sea como un elemento inherente a la luz
o introducido a través de estructuras secuenciales o aleatorias, es indisociable de las imágenes mismas. Peisajovich configura espacios de tiempo-color en donde el espectador se vuelve plenamente consciente de su ojo como una entidad perceptual, artificiosa e imaginaria constructora de sus propios procesos visuales
 
     
   
     
     
   
     
     
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Enero 2013
 
   
     
  A pesar de que sus primeros acercamientos a las artes visuales fueron teóricos,
luego de algunos experimentos amateurs, Carolina se volcó de lleno a la práctica artística a través de la fotografía. Gran parte de su obra está vinculada a la investiga-ción de diferentes aspectos de la memoria y especialmente a la fragilidad de los recuerdos personales.
A través de su trabajo sobre archivos fotográficos familiares se han manifestado diferentes tratamientos de la temporalidad. En la serie DEC61 el paso del tiempo se hace visible y se vuelve parte central de la imagen: roturas, manchas y polvo conforman un nuevo paisaje. La imagen no sólo es una imagen del pasado, sino que materializa ese paso del tiempo, se convierte en su objeto.
En sus últimos trabajos, a partir de algunas lecturas de artículos científicos, el tema de
la memoria se cruza con su interés por la neurociencia. La idea que atraviesa sus últimos proyectos está ligada al desvanecimiento de los recuerdos y nuestra habilidad de rescatarlos, y a cómo los recuerdos del pasado tienen injerencia en nuestro presente. Actualmente desarrolla dos proyectos que combinan arte y ciencia para indagar sobre estas cuestiones.

Las obras de Carolina están teñidas por sus lecturas de ensayos científicos. Su más reciente lectura, Proust y la neurociencia Jonah Lehrer, pareciera ser una fuente de referentes para su trabajo actual, un recorrido por algunos artistas que sin saberlo profesaron cuestiones que muchos años después serían descubiertas por la ciencia.
 
     
   
     
     
   
     
     
   
     
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VISITAS // enero/febrero 2012  

 
 
Tracey Emin
Del 16 de noviembre hasta el 10 de marzo.
Sala 3 (1º piso)
Tracey Emin / How it feels
Inauguración: jueves 15 de noviembre
Curador: Philip Larratt-Smith


Tracey Emin (Londres, Inglaterra, 1963) es una de las artistas más celebradas y controvertidas de la escena británica actual.
Intensamente personal y emotiva, su obra posee una inmediatez y una autenticidad únicas en el panorama del arte contemporáneo.

 

Malba presentó la primera exposición de la célebre artista británica en América.
La muestra conformada por cinco videos producidos entre 1995 y 2000:
Why I Never Became a Dancer (Por qué nunca llegué a ser bailarina), 1995; How It Feels (Lo que se siente), 1996; Homage to Edvard Munch and All My Dead Children (Homenaje a Edvard Munch y a todos mis hijos muertos), 1998; Riding for a Fall, (Tentando a la suerte), 1998; y Love is a Strange Thing (El amor es una cosa extraña), 2000.

Los cinco videos que se presentan han sido especialmente elegidos entre la producción de Emin para destacar el amplio rango de su voz, por momentos romántica o desencantada pero también humorística o vulgar. La belleza lírica y la vena poética de sus imágenes contrastan con la exploración de temas tabú, que Emin trata con su inconfundible candor:
el descubrimiento temprano del sexo, los abortos, la política de género y las estructuras de clase.

http://malba.org.ar/

 
Marcos Lopez
Debut y Despedida. Obras 1978-2012
de Marcos López en CC Recoleta.
Del 27 de febrero al 31 de Marzo


En esta muestra, el artista deja momentáneamente al territorio de la fotografía reservado un segundo plano y comparte con el público su exploración de nuevos formatos, soportes y lenguajes artísticos. Es así que instalaciones, esculturas, dibujos, acuarelas, acrílicos y pósters intervenidos integran el conjunto de obras que dan cuenta de la actual aventura artística que nos propone Marcos.
La muestra porta un espíritu ecléctico siendo al mismo tiempo una retrospectiva, un happening experimental inspirado en la feria agrícola-ganadera de Rafaela, en La Kermesse organizada en este mismo Centro Cultural Recoleta por Liliana Maresca en 1986, y en el espíritu, vibración visual y sonora de plaza Constitución: la textura del subdesarrollo y el exceso.

Miércoles 28 de febrero al domingo
31 de marzo de 2013
Inauguración 27/2 a las 18 h
Sala Cronopios

http://centroculturalrecoleta.org/

 
 
Espacios Parasitados
26/02/2013 - 07/04/2013
PABELLÓN DE LAS BELLAS ARTES DE LA UCA
Alicia Moreau de Justo 1300,
Ciudad de Buenos Aires


"Espacios Parasitados", curada por Rodrigo Alonso y con obras de cinco artistas de la nueva generación: José Martín Arangoa, Agustín Fernández, Juan Gugger, Guido Ignatti y Leila Tschopp, se presenta en el Pabellón de Bellas Artes de UCA, hasta el 7 de abril.
La muestra está integrada por una serie de obras realizadas en diversas técnicas, desde instalaciones hasta pinturas murales cuya presencia intervienen, se "parasitan", en diferentes sitios dentro de un Pabellón renovado, en el décimo aniversario de su creación.
Al fundamentar el título de la muestra, Alonso afirma que el arte contemporáneo rechaza el uso tradicional de una sala de exposición. «En lugar de acomodarse a sus imposiciones -dice-, prefiere intervenir sobre él, relativizarlo, ponerlo en entredicho, parasitarlo. (...) Las obras reunidas en esta exposición articulan diferentes "especialidades" y contextos. Cada una, a su manera, contamina el recinto con una plasticidad y unos conceptos que nos llevan a proyectarnos más allá de sus límites materiales. Otras arquitecturas, otros lugares, otros ámbitos sociales y culturales, se hacen presentes a través de ellas, para invitarnos a reflexionar sobre formas alternativas de ocupación y pensamiento espacial.»

www.uca.edu.ar/index.php/site/index/es/uca/pabellon-de-las-bellas-artes
 
 

Oscar Muñoz.Protografías
Del 21 de diciembre al 25 de febrero.
Sala 5 (2º piso)
Oscar Muñoz. Protografías
Inauguración: jueves 20 de dic a las 19:00
Curador: José Roca. Curadora adjunta: María Wills

Malba - Fundación Costantini inauguró el 20 de diciembre la exposición de Oscar Muñoz. Protografías, primera gran retrospectiva de Oscar Muñoz (Colombia, 1951) en América Latina. Con casi cuarenta años de producción artística, Muñoz es uno de los nombres más importantes del arte contemporáneo de Colombia. Cercana a las técnicas y al quehacer fotográfico, su obra indaga temas que van desde la luz y la fijación de las imágenes hasta la memoria del individuo y la necesidad de crear una memoria colectiva.
Organizada por el Museo de Arte del Banco de la República (MABR) en Bogotá, con la curaduría de José Roca y María Wills -curadora adjunta del MABR-, la exposición reúne 70 obras, entre dibujos, esculturas, instalaciones, fotografías y videos, que repasan las épocas más representativas de su producción. Se trata de la primera exposición individual de un artista colombiano en Malba.

http://malba.org.ar/

 
 
 
 
 
 
Argentina Fresh es una ventana al mundo de los artistas que más nos gustan
y nos apasionan. Un magazine digital pensado para conocer a las personas detrás
de las obras, para visitar sus talleres y acercarnos a los objetos que los rodean, para sumergirnos en el universo que los envuelve y enterarnos de quiénes son y qué los inspira.
Cámara en mano registramos su entorno y charlamos con ellos sobre su obra, sus artistas favoritos, sus gustos, y todo lo que los acompaña mientras trabajan, dentro
y fuera del taller. Y por supuesto también compartimos algunos de sus últimos trabajos!
 
     
   
   
     
 
Miriam es la ideóloga detrás de Argentina Fresh e interlocutora de los artistas
que aquí se presentan.
Nació un 18 de diciembre de 1965 en una calurosa y festiva Buenos Aires. Cuando terminó el colegio secundario se anotó en la carrera de Diseño Gráfico de la UBA, donde se recibió en 1989. Allí nació su pasión por el diseño y el arte, que unos años después la llevó a estudiar Historia del Arte con Jorge López Anaya y luego con
Laura Batkis.
Cuando en 2001 se radicó en Miami junto a su familia, no pudo dejar sus pasiones
atrás y decidió convertirlas en algo más que un pasatiempo. Así fue que fundó GammaPortfolio, una galería virtual a través de la cual representó y exhibió artistas argentinos en el exterior.
A raíz de un accidente en 2010 Miriam sufrió un ACV, del cual sigue recuperándose exitosamente, aunque no sin mucho trabajo y esfuerzo. Luego de su vuelta a Buenos Aires junto a su hijo en 2010, rehabilitación de por medio, decidió dar vuelta la página
y darse una nueva oportunidad. Dispuesta a no dejar que sus problemas de salud se convirtieran en un obstáculo para su futuro, retomó un proyecto que siempre había querido llevar a cabo. Argentina Fresh es el resultado combinado de su voluntad por superar las dificultades que la vida le ha presentado y de su pasión por el arte contemporáneo argentino.

 
          
     
 
 


Fotografía
: Lorena Marchetti (click)

Diseño e ilustración: Colorium.net (click)

Redacción:
Jonathan Rovner